El actual Papa se prepara para una vida monacal, llena de estudio y oración en el Vaticano.
El cardenal Joseph Ratzinger dormirá a apenas unos cientos de metros de las habitaciones de su sucesor.
Así es, todo se dará como él quería, el lugar elegido por el actual Papa para pasar su vida, es el monasterio “Mater Ecclesiae”, situado en los jardines del Vaticano y que en estos momentos está siendo reformado.
Para Greg Burke, asesor de Comunicacion en el Vaticano, la decisión de entrar en un monasterio es “significativa”: “Demuestra que no va a tener un papel relevante. Algo importante para evitar una situación como la que se crearía con dos Papas influyendo el uno sobre el otro”.
Después de su renuncia en la plaza de San Pedro el 27 de febrero, Ratzinger pasará un tiempo en la residencia de verano de Castelgandolfo a la espera de tener lista su celda en el monasterio.
Un lugar de altas especificaciones
El monasterio, que actualmente está siendo remodelado, fue construido en 1992 por deseo del predecesor de Benedicto XVI, Juan Pablo II, y se encuentra en una zona apartada de los jardines vaticanos.
Con la construcción de este convento, se cumplió el deseo de Juan Pablo II de contar con un espacio que acogiera un convento internacional para la vida contemplativa, en el que las monjas pudieran rezar por el Papa y por la Iglesia.
En los últimos veinte años se han alternado en este convento diferentes órdenes de monjas de clausura, primero las Clarisas, después las Benedictinas y las Visitadoras, que en noviembre de 2012 tuvieron que dejar el monasterio debido a los trabajos de reestructuración.
El lugar además de materiales de lujo y espacios de gran tamaño tiene 4 pisos; entre el segundo y tercer piso hay doce celdas monásticas. En la parte baja del edificio se hallan el refectorio, la cocina y la enfermería, entre otras dependencias.
Decoración Básica
La nueva construcción tiene dos niveles y cuenta con una superficie de 450 metros cuadrados, que alberga la capilla y el coro, así como una la biblioteca en la planta superior.
La única decoración con la que cuenta el edificio son las vidrieras artísticas y las decoraciones sacras, con motivos de inspiración contemplativa.
En los jardines del monasterio pueden hallarse limoneros con los que las monjas elaboran mermelada y licores