La cantidad de estudiantes universitarios que llegan a Bogotá a cursar una carrera de educación superior sigue creciendo, lo que ha impulsado una demanda en la oferta inmobiliaria exclusiva para ellos.
Así lo confirman la construcción de proyectos como CityU, en la calle 19 con carrera 2.ª (en el centro de Bogotá), o Livinn Bogotá, en la calle 18 con carrera 3.ª, que tendrá otras dos torres en la calle 21 y en la zona de La Macarena. En la misma línea está la Torre Barcelona, también en el centro de la capital.
Esta dinámica ha impulsado la necesidad de buscar un modelo de vivienda cercana al lugar de estudio. Algo que entienden quienes desarrollan estos complejos inmobiliarios.
Para el presidente de Livinn Bogotá, Anthony Dibiase, habitar este tipo de inmuebles resulta muy económico, debido a que se adaptan a todos los presupuestos y necesidades de los estudiantes.
“La clave está en ubicarse cerca de las universidades para que los residentes no gasten en transporte, ofreciendo edificios con comodidades incluidas en el precio de la renta”, explicó Dibiase, quien agregó que el valor del alojamiento varía con relación al número de compañeros con el que se comparta.
Para Eduardo Romero, director de Inversiones Alternativas de BTG Pactual, que participa en el proyecto Livinn Calle 18, en temas inmobiliarios lo más importante es la ubicación, pero en el caso de las residencias estudiantiles hay un factor adicional que es determinante: la operación del activo. Con base en esto, el directivo reveló que tienen una alianza estratégica regional con CAV International, en la cual juntan “doce años de experiencia y más de 25.000 residentes en las propiedades que operan, aspectos que hacen parte de la garantía que se necesita”, señaló.
Torre Barcelona es otro proyecto que se entregará a finales del 2020 y que, según Martha Castiblanco, asesora comercial del Grupo Solerium –encargado de la obra–, permitirá atender la creciente demanda estudiantil que llega a Bogotá.
Castiblanco explicó que, en el 2014, esta población era de unos 126.000 alumnos, de los cuales el 30 por ciento procedía de otras ciudades. “En nuestro estudio de mercadeo observamos que lo que más demandan es la privacidad; por eso, les apostamos a habitaciones individuales, con cocina, baño, área de estudio, zonas comunes y húmedas, y un diseño funcional”, agregó.

Foto: Cortesía Livinn Bogotá
Más conectividad
Una vez terminado, este proyecto contempla incorporar lo último en tecnología, por ejemplo, acceso inteligente a través del móvil. Así mismo, el costo incluirá servicios públicos y oferta de aseo semanal.
En cualquiera de los casos mencionados, una necesidad recurrente tiene que ver con la conectividad, a lo que se suman las salas de estudio y los espacios para la interacción social, entre otros.
Por ejemplo, el proyecto CityU –desarrollado por las firmas QBO y Promotora Convivienda en el centro de la ciudad y cercano a la Universidad de los Andes– no se queda atrás, pues ofrece tres torres equipadas para suplir todas las necesidades básicas.
Puntos claves para tener en cuenta
Estas son las ventajas de arrendar en un espacio destinado específicamente a los jóvenes universitarios:
- Cercanía al lugar de estudio o de trabajo.
- Conectividad ilimitada.
- Ambiente propicio.
- Seguridad y visitas.
- La posibilidad de interactuar con otras personas.
- Zonas de esparcimiento y locales comerciales.
- Aseo y pago de servicios públicos incluidos.
- Inmueble amoblado.
- Facilidad de movilidad.
- Diseños flexibles y novedosos.
EL TIEMPO – Sección Vivienda