Gabriel E. Flórez G. Coordinador editorial Vivienda EL Tiempo
La capilla Santa María de los Caballeros del Gimnasio Campestre, en Bogotá, también había sido galardonada en el país.
Lograr el contacto entre lo divino y lo humano, ese fue el concepto que manejaron los constructores de la capilla Santa María de los Caballeros, en Bogotá, que se llevó el Premio Obras Cemex mundial en la categoría institucional-industrial. (La casa de sus sueños a un clic de distancia.)
Desde México, donde se entregó el reconocimiento, el arquitecto Felipe González-Pacheco recordó que “partiendo de un plan maestro que ganamos, hicimos siete proyectos y el último fue la capilla ubicada en el Gimnasio Campestre, que se convirtió en todo un reto porque propusimos tumbar la existente y edificar una nueva, y así se hizo”. (Encuentre aquí la vivienda que busca.)
Reconoció que el rector de la institución, Juan Antonio Casas, estuvo abierto al cambio y eso fue determinante para sacar adelante la obra, que ya había recibido el premio Cemex localmente.
“Este nuevo paso de competir al lado de proyectos de todo el mundo hizo aún más meritorio el triunfo”, recalcó.
Lo divino y lo humano Según González-Pacheco, la idea de representar el contacto entre lo humano (con una estructura enterrada en la tierra misma) y lo divido (representado a través del techo, suspendido en el aire) fue un acierto interesante arquitectónicamente, que se logró con un truco estructural que el concreto nos permitió hacer.
“Además, buscábamos que el templo se entendiera independientemente de que hubiera imágenes o no; de hecho, hay pocas”, explicó el arquitecto, quien agregó que al ocuparlo se comprenden la condición terrenal y la espiritual del hombre y el espacio en sí mismo, y adquiere un carácter sagrado sin necesidad de artilugios superficiales.
A esto le suma los elementos naturales simbólicos en el catolicismo, que están presentes para reforzar su sacralidad: el agua en el espejo simboliza el bautizo; el fuego en la llama perpetua de la tumba, al espíritu santo; las semillas aceitosas en los tres árboles frente a la sacristía simbolizan la unción, y los helechos en los taludes y cubiertas, las palmas de Jerusalén, mientras que doce luces más brillantes en el cielorraso evocan los doce apóstoles.
La austeridad, con pocos y contundentes muros en concreto cuidadosamente localizados y construidos, es otro aspecto de la obra resaltado por González-Pacheco.
Equipo de lujo
Sin embargo, durante el diálogo desde México, hizo un reconocimiento a quienes formaron parte de esta nueva aventura arquitectónica, ya que el logro de la capilla de Santa María de los Caballeros también es del equipo conformado por MGP Arquitectura y Urbanismo, firma encargada del diseño arquitectónico, de la mano de González-Pacheco y Álvaro Bohórquez.
Por su parte, la construcción estuvo a cargo de la empresa Exacta Proyecto Total, con el arquitecto Luis Guillermo Vallejo.
‘Los concursos, un ejercicio interesante’
A propósito de los concursos de arquitectura, Felipe González-Pacheco los considera “una fuente fundamental de trabajo, ya que son procesos limpios que no dan espacio para la corrupción, porque uno participa como anónimo. He estado en los dos lados (como concursante y jurado) y doy cuenta de su importancia; sin duda, es un ejercicio muy interesante”.
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