Gabriel E. Flórez
Coordinador Editorial – Sección Vivienda EL TIEMPO
Abril fue un mes de altibajos. Comenzó con la infortunada noticia de la avalancha en Mocoa (Putumayo), que dejó más de 300 muertos, varios desaparecidos y construcciones destruidas. Cuando apenas se estaba asimilando la tragedia, 18 días después, deslizamientos e inundaciones causaron estragos en Manizales (Caldas), donde más de 15 personas fallecieron, otras 7 fueron reportadas como desaparecidas y más de 70 viviendas colapsaron. Tras estos sucesos, algunas autoridades y víctimas repitieron en medios y en otros escenarios que “eran tragedias anunciadas”, en algunos casos por la decisión de asentarse en zonas de alto riesgo.
En medio de este panorama, el Dane entregó su primer reporte del mes, relacionado con los índices de construcción de vivienda en el país hasta marzo, y el dato relevante fue el repunte del Eje Cafetero por varias razones que dieron pie al optimismo: allí, se está edificando demasiado, la demanda de insumos es alta y con esta, la de mano de obra, que aunque impacta los precios al alza, no representan amenazas para los empresarios de la región.
El resurgimiento inmobiliario de la zona –en medio de las tragedias de este mes– fue una noticia alentadora que, incluso, permitió evocar otro hecho con una lectura de desarrollo y esperanza: el terremoto que la azotó hace 18 años, con epicentro en el municipio de Córdoba (Quindío), a 16 kilómetros de Armenia, que fue la ciudad más afectada.
La esperanza
No obstante, tras ese suceso, la historia está recompensando a la región con una nueva generación de construcciones, tanto de vivienda como de otros usos, desarrolladas con altos estándares de calidad, que responden al llamado del Gobierno a hacer obras más seguras.
Sin embargo, el jueves pasado, una edificación en obra de seis pisos se desplomó en Cartagena, dejando al menos 5 muertos y más de 19 heridos, precisamente, cuando el Ministerio de Vivienda, la Sociedad Colombiana de Ingenieros y la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) evaluaban la figura de la póliza decenal para el sector, y hacían anuncios sobre la Ley de Edificaciones Seguras.
De esta forma, lo sucedido en el edificio ubicado a tres cuadras de la avenida Kennedy, en el popular barrio Blas de Leso, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de un mayor control en las obras, ya que los primeros indicios revelaron problemas estructurales. Por eso, la prevención es la que cuenta, debido a que no se sabe a ciencia cierta cuándo llegarán desastres naturales como los de Mocoa, Manizales o Armenia, ni cuando la negligencia al construir seguirá dejando más muertos.