Cuando alguien toca fondo tiene varias opciones: quejarse y habitar en lo profundo del abismo, o levantarse y, como mínimo, hacer lo posible para retomar el rumbo y salir adelante.
Es una máxima que se aplica en cualquier situación personal adversa y que ahora, en medio de una evidente desaceleración de la economía del país, forma parte el día a día de muchas empresas, entre ellas las de construcción.
Sobre esto, en una reciente entrevista el presidente de Cemex Colombia, Ricardo Naya, me dijo: “El sector tocó piso y lo que sigue, simplemente, es trabajar para salir adelante”. Y esta semana, durante una charla con el gerente de la constructora Amarilo, Mario Ciardelli, su reflexión apuntó en la misma dirección.
Ellos y otros directivos coinciden, sin excepción, en que el 2017 no ha sido el mejor año, pero también en que crisis como la de finales de los noventa fortaleció a la mayoría de los empresarios. Y qué bueno que es así, porque las recientes cifras de La Galería Inmobiliaria son para quienes, como ellos, han disfrutado las mieles de las utilidades, pero también los baches de las caídas.
Los datos de Galería revelaron una disminución de 9 por ciento en la cantidad de viviendas vendidas en el país entre enero y agosto de este año (103.846), frente al mismo periodo del 2016. Los recursos invertidos para adquirirlas también disminuyeron 9,4 por ciento; igualmente, el área cayó -12,3 por ciento.
Al tiempo que leía estos números, que por ciudades solo tienen cifras positivas para Barranquilla, Manizales y Cali en materia de viviendas comercializadas, llegó a mi correo la Encuesta de Opinión Empresarial de Fedesarrollo. Allí, el sector constructor también evidenció un deterioro en la percepción de los empresarios en el tercer trimestre del año, frente a la medición anterior y con relación a agosto del 2016.
Ante esto, el gerente de Amarilo reconoció –de nuevo– que lo que pasa actualmente es complicado. Entre otras situaciones, dijo: “La oferta ha crecido como nunca antes en la historia y, por el contrario, la demanda sigue cayendo, ampliando aún más la brecha”.
Sin embargo, fortalecido con las enseñanzas de otras crisis, el mensaje volvió a las previsiones del futuro en el que ya trabaja la compañía para cumplir la máxima destacada al comienzo: “Hacer lo posible para retomar el rumbo y salir adelante”.
Las cartas están sobre la mesa: hay un estrato alto en evidente desaceleración, un segmento medio con perspectivas de ajustes al alza en el 2018, de la mano de beneficios como el subsidio a la tasa de interés, y la vivienda social está recuperándose.
Gabriel E. Flórez G.
Coordinador editorial sección Vivienda – El Tiempo
En Twitter: @GabrielFlorezG