Febrero 2014 - El mobiliario rústico, la combinación de colores y hasta el uso del ladrillo a la vista en las paredes están en auge.
Escandinavo, contemporáneo e industrial, estos son los estilos que empiezan a hacer la diferencia este año.
El primero de ellos está inspirado en los países nórdicos de Europa (Noruega, Finlandia, Suecia y Dinamarca), que imponen el uso de artesanías y paisajes, con colores neutrales y un aspecto rústico en el mobiliario y los accesorios.
La escasa luz, producto de las temporadas invernales de estos lugares, hace que el blanco sea el protagonista junto con los tonos claros, que aportan luz y calidez a los espacios. Estos se complementan con el uso de la madera en su aspecto natural y con colores claros, que se pueden combinar con cojines rojos o azules.
El diseñador de interiores, Gustavo López, afirma que los nuevos diseños de los muebles se enfocan en la línea escandinava de los años 50, es decir, “son muy lineales, muy opuestos a los del estilo francés”.
En lo relacionado con los accesorios, manifiesta que esta línea impone la cerámica y el vidrio, con énfasis en lo clásico a través de jarrones, lámparas y, sobre todo, las llamadas arañas de cristal.
Por su parte, el estilo contemporáneo se enfoca “en el aquí y en el ahora”, y en el concepto de “menos es más”. Al respecto, Carina Ospina, diseñadora de interiores de Tugó, manifiesta que por eso los perfiles de los muebles son lisos, los tejidos sólidos y los estampados sutiles, mientras que los accesorios que se incorporan son mínimos.
Esta tendencia se mezcla con un mobiliario simple, con estructuras que dejan ver sus patas y sus bases. Los espacios son amplios pero funcionales; de ahí que se utilice el contraste de blanco y negro o de colores claros con marrones oscuros.
Tendencia industrial
Otro estilo que llega con más fuerza es el industrial, con ladrillos a la vista en una pared o una tubería y un cielo raso que forman parte del diseño. Aquí, el gusto por los objetos en metal o por los accesorios en aluminio predominan.
Este data de las antiguas industrias y bodegas de los años 50, que inmigrantes y artistas que llegaron a Nueva York adaptaron como vivienda, donde tenían la libertad al combinar grandes áreas con buena iluminación.
Para un espacio industrial, el mueble es grande y de gran peso visual. Por eso, antes de adquirirlo hay que definir el sitio donde se ubicará.
Se amplía la oferta de accesorios y texturas
Productores e importadores de telas afirman que la tendencia apunta al lino. Los ‘suede’ (microfibras) tienen distintos acabados y no son brillantes sino mates.
Los terciopelos y las telas de ‘jacquard’ están en auge, según Martha Caballero, diseñadora de modas y subgerente de Textiles y Moda.
Los papeles de colgadura se mantienen. Si se trata de cortinas, la recomendación es optar por el ‘blackout’, aísla el frío y la luz; las romanas también están en la lista.
Sección Vivienda EL TIEMPO / Francy Caro Oviedo