Detecte a tiempo si su inmueble está en riesgo

Enviado por admin el Mar, 23/06/2015 - 10:24
Señales de alarma en su edificación

Octubre 2013 - Grietas, fisuras u otros daños suelen llamar la atención de los habitantes de las viviendas y son la forma en que estas se manifiestan para ‘decir’ que necesitan cuidado.

 Detectarlas a tiempo pueden evitar inconvenientes mayores y permite saber si algo anda mal con las estructuras, que en algunos casos obligan a una acción compleja o, apenas, a una intervención de rutina.

 En cualquier situación será mejor asesorarse para evitar que el mal aumente. Si es una vivienda nueva hay que contactar a la constructora. Si es usada se recomienda consultar a un ingeniero, a un arquitecto o a las autoridades locales.

 Entre las anomalías más frecuentes están las fisuras en los enchapes que, según el arquitecto Luis Eduardo Flórez, obligan a una revisión.

 Otra señal de un posible movimiento estructural y de un asentamiento anormal se presenta cuando las ventanas no cierran normalmente y sus marcos empiezan a desplazarse. En situaciones más graves, esto también puede suceder con las puertas.

 Igualmente, hay casos en los que las fachadas de ladrillo se dilatan (donde está el mortero de cemento) y forman una especie de escalera; esto no hay que dejarlo pasar y se recomienda el control.

 Una alarma que obliga a asumir acciones inmediatamente es la fisura de más de 5 milímetros, que puede generar grietas más grandes.

 Vale la pena insistir en que si se trata de una vivienda nueva, lo primero que se sugiere es el acercamiento con el constructor; si este no da resultados, se debe intentar un trámite de conciliación en un centro de arbitraje, o a través de un abogado conciliador.

 Otra instancia es la respectiva alcaldía del lugar donde se encuentra la obra.

 El ingeniero Luis Felipe Osorio agrega que es importante entender que hay procesos relacionados con el asentamiento normal e inevitable que todas las estructuras tienen en su interrelación con el suelo de cimentación del edificio.

 “En Bogotá, por ejemplo, tenemos unos suelos de baja capacidad portante y este fenómeno produce fisuras que deben ser resanadas por el constructora”, explica Osorio, quien agrega que generalmente los asentamientos mayores se presentan durante el primer año, después de haber terminado la construcción.

 Según el ingeniero, en este lapso de tiempo el edificio recibe la totalidad de la carga viva para la cual fue diseñado. Es normal y no debe presentar señales de alarma.

 Sin embargo, y a pesar de esto, pueden existir edificaciones donde este proceso de asentamiento es mayor de lo previsto por el ingeniero de suelos, situación que se traduce en agrietamientos de mayor tamaño y, como decía Flórez, en desajustes en la operación de las puertas y las ventanas, e inclinación de los pisos, entre otros aspectos”, concluye Osorio.

 Gabriel E. Flórez G. Coordinador editorial Vivienda - EL TIEMPO

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