Dos colombianos representan a Alemania en Italia

Enviado por admin el Lun, 13/06/2016 - 13:37

El proyecto se denomina ‘Vivienda para refugiados’, construido en la Kirchheimerstrasse 117 de Ostfildern, localizada a 15 kilómetros del centro de Stuttgart en el sur de ese país, es uno de los participantes por Alemania en la Bienal de Arquitectura 2016 que se realiza en Venecia (Italia), y que estará abierta al público hasta noviembre próximo.
 

La novedad es que se trata de un trabajo de la oficina de arquitectura y urbanismo U3BA, que fundaron los arquitectos colombianos Nataly Granados y Camilo Hernández. 
 

Pero, ¿cómo llegaron estos jóvenes de las universidades Piloto y los Andes, respectivamente, a radicarse en Alemania y, ahora, a formar parte del grupo que hace presencia en el pabellón de este país?
 

La historia data de 1999, cuando los dos recibieron el título de arquitectos. Cinco años después, tras cursar una maestría en Urbanismo en la Universidad Técnica de Stuttgart, Granados ingresó como asesora en urbanismo a la oficina de planeación. 
 

Por su parte, Hernández, quien también hizo una maestría en Project Management en la misma institución, fue nombrado director creativo de la firma Wulf Architekten. 
 

En el 2006, U3BA empezó a sumar logros. El primero de ellos fue el máximo galardón del concurso Europan 8, que tenía como tópico ‘Urbanidad europea y proyectos estratégicos’.
 

La asociación, que siguió dando resultados, centró parte de sus proyectos en los diseños de vivienda de interés social y para refugiados. 
 

Esta última, precisamente, fue la que los llevó a la Bienal de Venecia, de la cual es curador el chileno Alejandro Aravena, quien ganó el Premio Pritzker de Arquitectura 2016, catalogado como el Nobel de esta disciplina. 
 

En línea con el llamado de Aravena a construir para la gente y a apostarle a la inclusión, la pareja exhibe su trabajo como un aporte a la temática del evento: los centros de acogida para los refugiados.
 

El proyecto
 

La particularidad de la obra es que “se trata de soluciones económicas, de alta calidad espacial y urbanística”, explican los arquitectos, quienes agregan que “el diseño es un elemento determinante y esencial para la adaptación de estas personas –los refugiados– a su nuevo hogar y la consecuente integración a su entorno social”.
 

Una de las bondades de la iniciativa es que resuelve, de modo funcional y práctico, el albergue de 33 inmigrantes, el cual está ubicado muy cerca de una zona residencial al borde de un bosque. 
 

Otro logro es que evita la estigmatización de sus habitantes para lograr una mejor comunicación y reintegro con una comunidad. 
 

La idea central del diseño, que tiene 800 metros cuadrados de área habitable, distribuido en 15 apartamentos, fue la de crear una estructura de edificios que resultara económica y aprovechara el espacio. 
 

De paso, cumple con todos los requisitos técnicos de un albergue moderno, con énfasis en métodos constructivos de bajo consumo energético y la utilización de materiales reciclables, lo que le da también el aporte sostenible al desarrollo.

 

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