El consumo de cemento en cualquier país está asociado directamente a los indicadores de desarrollo, pues su uso se vincula, en el mayor porcentaje, a proyectos relacionados con la salud, la seguridad, la educación, los servicios públicos y las comunicaciones de su población, entre otros.
Sin embargo, muchas veces olvidamos que las viviendas, las vías, los puentes y las obras relacionadas con los colegios y los acueductos que mejoran la vida a millones de personas, usan cemento en alguna medida. Vale recordar que la industria ha hecho presencia en el país durante casi 110 años; incluso, ha participado en hitos mundiales como el abastecimiento de buena parte de la ampliación del Canal de Panamá en época reciente, entre otros.
En el futuro inmediato, y pese a los indicadores negativos del último año, existe una perspectiva favorable habida cuenta de planes y proyectos en curso, que van desde los incentivos que se están otorgando para la inversión en vivienda y los retos en materia de infraestructura como las Vías 4G, hasta los planes y programas necesarios para llevar el desarrollo a las zonas más afectadas por el conflicto armado, donde se requiere atender necesidades básicas de infraestructura social.
En el futuro inmediato, y pese a los indicadores negativos del último año, existe una perspectiva favorable habida cuenta de planes y proyectos en curso, que van desde los incentivos que se están otorgando para la inversión en vivienda y los retos en materia de infraestructura como las Vías 4G, hasta los planes y programas necesarios para llevar el desarrollo a las zonas más afectadas por el conflicto armado, donde se requiere atender necesidades básicas de infraestructura social.
Compromiso
Desde hace varios años, empresas del sector respondieron el llamado del Gobierno Nacional para prepararse, invirtiendo en el país y generando empleo, por lo cual hoy existe capacidad suficiente para abastecer las necesidades actuales del mercado local y el crecimiento de los próximos años.
Ahora bien, hay conciencia en que los retos de construcción de nuestro país deberán acometerse de forma sostenible y por ello, la industria del cemento participa en diferentes iniciativas que no solo involucran mejoras en los procesos al interior de las plantas, sino que incorporan el relacionamiento con otros actores de la sociedad.
Esto incluye programas de adaptación al cambio climático y el aprovechamiento de los hornos de cemento para la adecuada disposición de residuos de otros sectores, incluyendo llantas y aceites usados, mediante una tecnología mundialmente conocida como coprocesamiento.
Todos estos son temas de largo aliento que requieren de un esfuerzo constante, de inversiones importantes y de marcos regulatorios claros y estables en el tiempo.
En este entorno, el principal beneficiario es el Estado que los promueve, ya que puede contar con una industria de cemento robusta que genera empleo, que impulsa los encadenamientos productivos, que ayuda a dar soluciones a otros sectores y que –además– contribuye a alcanzar las metas de su propio desarrollo social. Por eso, no hay duda de que el cemento es mucho más que gris.
Manuel Lascarro
Director de la Asociación Colombiana de Productores de Concreto (Asocreto)
Especial para la sección Vivienda de EL TIEMPO