En momentos como los actuales, las personas tienden a ser más cautas al momento de invertir, buscan alternativas con bajo riesgo o aplazan sus decisiones esperando que se ‘calmen las aguas’.
Sin embargo, es complejo, si tenemos en cuenta que en estas coyunturas, nuestra capacidad para evaluar objetivamente la información se nubla por el estado anímico personal y colectivo, que sesga nuestra forma de ver el futuro.
Haciendo un esfuerzo por ‘limpiar el filtro’, dejando de lado la ‘efervescencia emocional’, los indicadores del sector constructor nos permiten ver con tranquilidad la situación y ratifican a la finca raíz como una de las mejores alternativas de inversión en el mediano y en el largo plazo.
¿Por qué? Un informe reciente del sector financiero resalta que, a pesar del auge del sector en los últimos diez años, las 1,3 millones de viviendas licenciadas en este periodo equivalen solamente al 50 por ciento del crecimiento de hogares en el país. Estas cifras ratifican, una vez más, el gran déficit en Colombia, situación que implica un gran reto e igualmente una gran oportunidad para el sector y para la economía del país.
Por otro lado, la desaceleración económica del último año se ha visto reflejada en la estabilización de los precios de la finca raíz, que, unido a un crecimiento del 7 por ciento en el salario mínimo, resulta positivo para la capacidad de compra de las familias. Dicho de otra forma, hoy quienes están buscando vivienda, encuentran mejores alternativas que se ajustan a su presupuesto.
Otros factores que impactan positivamente al sector son los beneficios que ofrece el Gobierno para la compra de vivienda y la baja en las tasas de interés, que ya están por debajo del 10 por ciento.
Teniendo en cuenta esto, cuando las personas me preguntan sobre la situación del sector inmobiliario y sus proyecciones para los próximos años, mi respuesta siempre es la misma: “En momentos de turbulencia aparecen las mejores oportunidades, pero estas solo están disponibles para quienes tengan la capacidad de ver más allá del corto plazo”.
En la situación actual, los indicadores evidencian, en general, un comportamiento sano, con aceptables niveles de inventarios, bajo endeudamiento e incentivos a la compra de vivienda como el programa Mi Casa Ya, que le otorga a las familias subsidio a la compra y a la tasa de interés de largo plazo para viviendas de hasta 330 millones de pesos, lo que es muy atractivo.
A mi juicio, la finca raíz es hoy en día una de las mejores alternativas de inversión para quienes están buscando mejorar su calidad de vida, cuidar su patrimonio y lograr valorización en el mediano y largo plazo.
Esta coyuntura de precios y beneficios seguramente no durará eternamente, por eso, mi sugerencia es aprovechar el momento.
Roberto Moreno
Presidente de la constructora Amarilo
Especial para EL TIEMPO