Ahora, los alumnos de The English School, en Bogotá, van voluntariamente a pasar su tiempo libre en la biblioteca y, claro, a leer. Antes, ese espacio era frecuentado apenas lo necesario. ¿Qué ocurrió? “Miramos hacia adentro”, manifestaron las directivas del colegio, quienes destacaron cómo el proyecto fue evolucionando conceptual y arquitectónicamente.
“Éramos conscientes de que los diseños que planteaban no iban a funcionar en el marco de la visión institucional de la compañía. Por eso, decidimos guiarnos y valernos de los talentos y necesidades de nuestro personal y estudiantes; así nos sincronizamos y logramos los resultados que buscábamos, con un diseño a la medida”.
Hoy, los estudiantes son conscientes del proceso que tuvo lugar para edificar ese espacio y, por lo tanto, tienden a apreciarlo más y a esforzarse por cuidarlo.
Según David Lara, director de Mercadeo de Kassani Diseño, firma especializada en el desarrollo de mobiliario para ambientes de aprendizaje, su participación en el proyecto se enfocó en brindar confort a los estudiantes, recreando un espacio que invitara a la lectura, a la concentración, pero también al trabajo en equipo y al desarrollo de actividades fuera del aula.
Y ha sido una labor que trasciende las miradas y los conceptos arquitectónicos o de diseño, que en el ámbito de la educación ha llegado a un momento en el que no basta con convocar la mirada especializada del arquitecto o un libro de texto que dicte las medidas exactas de un aula.
“Las decisiones deben tomarse a la luz del uso que le van a dar los alumnos a un espacio y a la personalidad de la institución. Al final del día, estos son los aspectos cruciales que deben quedar plasmados en un escenario de verdadero aprendizaje”, aseguran las directivas del colegio.
En la institución reconocieron que muchas veces han quedado insatisfechos con construcciones que, aunque desde un punto de vista puramente estético o, incluso, desde el de la imagen institucional se ven bien, pierden de vista aspectos relacionados con la funcionalidad pedagógica o su papel a propósito de la experiencia de los estudiantes.
“Por esta razón, las últimas construcciones del colegio se han realizado pensando en nuestros planteamientos estratégicos y han atendido las situaciones y necesidades particulares”, destacaron. Fruto de este enfoque, precisamente, es la biblioteca, un espacio donde convergen los valores y, además, se ha generado un ambiente de aprendizaje a la medida de los usuarios, lo cual le ha permitido erigirse como símbolo de la comunidad escolar.