La gerente de la firma Arpro dijo que hay espacio para hacer oficinas y otras construcciones, pero con cautela y ofreciendo valores agregados.
Arpro, la empresa que ha desarrollado proyectos de altos estándares y actualmente construye Atrio, en Bogotá, diseñado por Richard Rogers, también ha sumado metros cuadrados a través de complejos de oficinas y vivienda social.
Claudia Samper, gerente de la compañía, habló con EL TIEMPO de cómo ve los diferentes negocios.
Algunos analistas hablan de sobreoferta de oficinas, ¿cómo ve este mercado?, ¿hay algún riesgo?
La oferta de oficinas disponibles y en construcción es alta; por eso, hay que ser muy prudentes y, sobre todo, hacer obras con características especiales y que tengan valores agregados.
En nuestro caso, actualmente tenemos cuatro proyectos corporativos en Bogotá en los que, además de la arquitectura y las grandes áreas, manejamos el modelo de propiedad única para la renta, muy demandado por las multinacionales y, claro, por las grandes empresas locales.
¿Cuál es la ventaja del modelo de propiedad única que ustedes manejan?
Con esta figura los inversionistas tienen un solo interlocutor, lo que permite que las decisiones para la copropiedad sean más expeditas. Esa es la gran ventaja del modelo.
Dicen que los inversionistas, en el caso del negocio de oficinas, tienen la sartén por el mango, ¿por qué?
Es cierto. El mercado ya no es de oferta sino de demanda; es decir, el que está buscando una oficina es el que pone las condiciones.
¿Cómo está la compañía en materia de vivienda?
A pesar de que en nuestro portafolio tenemos proyectos de altos estándares, también hemos desarrollado oferta residencial para otros segmentos. Tenemos 2.000 viviendas de interés social (VIS) en Tocancipá y 2.400 para estrato medio en Zipaquirá (Cundinamarca).
En Bogotá desarrollamos VIS en Plaza de La Hoja, que forma parte del programa de gratuidad, y otros tres con Metrovivienda: Villa Javier, Restrepo y Calle 26 que son de iniciativa pública.
Plaza de La Hoja, en la carrera 30 entre calles 19 y 22, en Bogotá, es una de las obras ‘consentidas’ de Arpro, ¿cierto?
Sí. Allí, el gran reto de quienes manejan los temas de inclusión ha sido alinear a la comunidad. Arquitectónicamente es una propuesta muy interesante para la ciudad.
¿Está en el grupo de quienes afirman que la clase media representa una gran oportunidad a la hora de desarrollar vivienda?
Sin duda. La clase media está más fortalecida y por eso es un acierto que se haya revivido el subsidio a la tasa de interés para este segmento.
Parte de la apuesta del negocio edificador se está dirigiendo a otras ciudades, entre ellas las intermedias, ¿qué opina?
Aunque no es nuestro principal objetivo, en Cali tendremos un hotel bh que se comercializará con derechos fiduciarios. Incluso, en Neiva se desarrollarán 2.000 unidades para VIS y para la clase media.
La forma de construir ha cambiado y es común que se hagan proyectos que integran –además de vivienda– oficinas, comercio y hasta hotelería. ¿Cómo ve esta tendencia?
Con esos parámetros podría destacar Reservas de la Sabana, en Zipaquirá, un desarrollo de CMS+GMP Asociados que estará acompañado por Arpro, en el que contamos con la suerte de tener dueños de la tierra interesados en las alianzas para emprender la obra que, realmente, es una microciudad con varios usos.
Esto, incluso, obliga a quienes están en el sector inmobiliario a ser más especializados ya que por la mezcla, el negocio va más allá de la tradicional compraventa.
A propósito, ¿cómo ve el tema de la profesionalización inmobiliaria?, ¿hay mucha informalidad?
Por el contrario, creo que hemos avanzado bastante. Hay empresas que saben cuál es el alcance y la responsabilidad de los proyectos, y hacen un gran esfuerzo por sacarlos adelante.
Me imagino que uno de esos proyectos es Atrio, diseñado por Richard Rogers y que se construye en la calle 26 con avenida Caracas, en el Centro Internacional de Bogotá. Sí. Terminamos pilotaje y sigue el proceso de excavación de los sótanos. En año, aproximadamente, ya se verá el primer piso de una de las dos torres.
Estabilidad hacia el futuro
Claudia Samper asegura que este año la dinámica edificadora de la compañía mantendrá su ritmo, sobre todo porque “estamos trabajando lo que sembramos en años anteriores”. Según la gerente de la empresa Arpro, “se trata de proyectos de largo aliento que nos garantizan la estabilidad hacia el futuro”.
Sección Vivienda EL TIEMPO / Gabriel E. Flórez G.