Más allá de las cuatro paredes

Enviado por admin el Mar, 07/04/2015 - 23:55
Panorámica macroproyecto edificios y zonas verdes

Los macroproyectos y un mejor diseño de las zonas comunes demuestran que se pueden ofrecer servicios complementarios en las construcciones sociales.

Incluir más y mejores servicios en las zonas sociales de la oferta subsidiada es la nueva apuesta de los constructores, para aportar a la calidad de vida de las familias.

Tras ese logro surgen algunas preguntas: por ejemplo, ¿cuánto le costaría a una familia promedio disfrutar de espacios lúdicos, culturales y recreativos para cada uno de sus miembros?

En el entorno de la economía familiar, esto significa inversión adicional, traslados y exposición a los peligros asociados a los espacios externos.

Esta situación ha sido entendida por los constructores como una oportunidad para atraer más compradores a través de la oferta de mejores zonas comunes.

Esto también está ligado a los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), que determinan las áreas destinadas para estos usos.

Por ejemplo, en Bogotá el POT exige entre 10 y 15 metros cuadrados de zonas comunes del área neta de vivienda, mientras que para un municipio aledaño como Chía, se exigen 8 metros cuadrados por habitante, distribuidos entre zonas verdes y recreativas, espacios comunales y estacionamientos adicionales.

Es allí donde los constructores proponen nuevas formas para compensar o darle un valor agregado a la casa o al apartamento, con actividades distintas para cada miembro de la familia y la promoción de la integración social en un ambiente más seguro.

Esto convirtió el concepto del club house como algo recurrente a la hora de diseñar los conjuntos y edificios. Y significa que más allá del tradicional salón comunal, los compradores ahora buscan servicios complementarios como gimnasio y hasta piscinas, que, de hecho, dejaron de ser exclusivas de los estratos medios y altos, y ya se ven en la oferta social.

Valores agregados La puesta en marcha de los macroproyectos sociales apoyados por el Gobierno, y en el que participan importantes constructoras, son ejemplo de que se puede ir más allá de la construcción de unas viviendas y ofrecer valores agregados como escuelas, comercio, centros de salud y entretenimiento, entre otros.

Uno de ellos es Ciudad Verde, liderado por la empresa Amarilo, y en el que Ospina & Cía. participa –además de las viviendas– con equipamiento exterior como máquinas de ejercicios para adultos, zonas verdes, parqueaderos para personas en estado de discapacidad, parque infantil y cancha múltiple, entre otros.

La etapa 2 del Parque Central Tintal, de la Constructora Ingeurbe, es otra muestra de los valores agregados que son un ‘gancho’ para fidelizar a sus clientes. Allí se ofrece salón de reuniones y audiovisuales dotado, salón de juegos para jóvenes y adultos (tenis de mesa y billar pool) y juegos infantiles complementarios, entre otros.

Y en esta línea están muchas firmas desarrolladoras, cuyos directivos entendieron que la inversión también está más allá de las cuatro paredes.

Beneficios que no cuestan más

Una pregunta frecuente cuando se ofrecen áreas comunes generosas y más servicios es: “¿Cuál será el valor adicional? y ¿cómo se incrementará el precio de la administración?”.

Para los expertos de la Constructora Amarilo, el mantenimiento de las zonas comunes es un pequeño porcentaje de la administración. Lo que afecta realmente son los costos de jardinería, aseo general, servicios públicos como el agua utilizada para el riego y, sobre todo, la seguridad.

Además se soporta en muchos casos por la envergadura del proyecto. En el caso de Los Ciruelos, de la Constructora Ingeurbe, al tener 700 unidades se soporta en ellas dividiendo los gastos y no afectando o incrementando el costo de la administración.

Carlos Rodríguez, gerente de subsidio y vivienda de Compensar, considera que también hay que tener en cuenta que los espacios pensados para el bienestar, les permiten a las familias disfrutar de estas zonas sin incurrir en gastos adicionales como transporte y desplazamientos, es decir, genera ahorros en la economía familiar.

Sección Vivienda EL TIEMPO

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