Opciones de vivienda cerca de Bogotá

Enviado por admin el Vie, 05/06/2015 - 13:31
Algunos compran por inversión, pero la mayoría lo hace por habitarlos.

Abril 2014 - A la creciente oferta campestre en La Mesa o Anapoima, entre otros, se suma, en mayor proporción, la adquisición de vivienda para habitar permanentemente.

En el 2013 había 481.000 hogares con intención de comprar vivienda en Bogotá y de estos, 20,5 por ciento ya era dueño de una casa o un apartamento.

Es decir, 98.605 familias estaban interesadas en una segunda residencia, que aunque no era específicamente para el descanso, daban cuenta del aumento de gente que quería apostarle a esa inversión.

Este es uno de los hallazgos del reciente Estudio de Oferta y Demanda de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), regional Bogotá Cundinamarca, que agrega que de esa cantidad (98.605 familias), 27,2 por ciento (26.820 hogares) estaba interesado en los municipios aledaños a la capital.

Analistas coinciden en que la situación de Bogotá (falta de suelo y, por lo tanto, menos oferta disponible y precios más altos) impulsó el fenómeno.

Así lo explica Édgar Augusto Galeano, gerente de infraestructura de la firma Obras y Diseños S.A., que desarrolla con la constructora Mauco el condominio campestre Terrazas de Nilo, en el municipio de Nilo (Cundinamarca).

“El nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) representa una infinidad de dificultades y, por esa razón, muchos de nosotros estamos buscando nuevos destinos”, anota el directivo.

Galeano también destaca el potencial de La Vega y La Calera (también en Cundinamarca), Restrepo (Meta), Monguí (Boyacá) y Jericó (Antioquia), donde la construcción de condominios vacacionales y recreacionales está en auge.

Para el caso específico de Cundinamarca, el reporte de Camacol coincide en la proyección que tiene La Calera, pero le suma una importante dinámica en Mosquera y Funza. Chía, Fusagasugá, La Mesa, Zipaquirá y Cota también están en la lista.

“La Mesa es un ejemplo de potencial para una segunda vivienda, ya que la cercanía a Bogotá (45 minutos en carro y un clima agradable) ofrece la posibilidad de viajar seguido y sacarle más provecho a la propiedad”, asegura Esperanza Martínez, residente del municipio.

Otro requerimiento de quienes invierten en proyectos en lugares cerca de la capital del país es “trabajar en las grandes ciudades, pero no vivir en ellas”, comenta Juan Alberto Páez, gerente comercial de CMS+GMP Asociados, que construye en Cajicá el proyecto de casas Verde Vivo, quien agrega que es disfrutar las ventajas de la vivienda campestre, pero con la comodidad de las casas de la ciudad.

Por su parte, Chía y Funza, e incluso, Mosquera se han consolidado como ciudades dormitorio y, más que oferta para el descanso, tienen la ventaja de estar a pocos minutos de Bogotá en automóvil, a pesar de los eventuales problemas de movilidad.

Sección Vivienda EL TIEMPO / Gabriel Flórez

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