La confianza se mantuvo con los recientes datos del PIB del sector edificador que –según el Dane– reportaron una variación anual positiva de 1,4 por ciento en el segundo trimestre del año y un crecimiento de 4,4 por ciento en los primeros seis meses.
La entidad le atribuye esta dinámica al crecimiento de 6,8 por ciento en los metros construidos en el segmento no residencial.
Aun así, la presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), Sandra Forero Ramírez, resalta que “el aporte de los destinos no residenciales al valor agregado del sector confirma la importancia de continuar fortaleciendo de una manera integral los usos complementarios a la vivienda”.
Incluso, aunque el Dane señala que este mercado presentó una variación de -8,1 por ciento en el área construida, la dirigente gremial asegura que “los resultados de la actividad en materia de vivienda eran los esperados, debido a que venía de registrar volúmenes históricos de actividad gracias al impulso de las políticas habitacionales y, por eso, es natural que las tasas de crecimiento se moderen”.
En este entorno llaman la atención los recientes reportes de Fedesarrollo que miden la confianza de los consumidores y de los empresarios, pues la intención de compra sigue latente y los representantes de las compañías ven con optimismo el futuro.
En lo que tiene que ver con vivienda, es un hecho que en Bogotá persiste la incertidumbre por lo que podría suceder con el Plan de Ordenamiento Territorial suspendido.
A esto se suma la expectativa, en todo el país, sobre de la viabilidad de nuevos recursos para el subsidio a la tasa de interés, especialmente para respaldar la compra de viviendas entre 80 y 200 millones de pesos. Pero, a favor está el hecho de que el país tiene una clase media con mejor poder adquisitivo, que está haciendo un esfuerzo por hacerse a un patrimonio inmobiliario y eso aún se ve en las salas de venta.
La adquisición de una vivienda es solo el primer paso
Reunir el presupuesto para comprar una casa o un apartamento representa un esfuerzo personal o familiar que no termina cuando se logra el objetivo: estrenar.
En el proceso, tras la entrega del inmueble, hay otra serie de variables que incluyen la adaptación a una nueva comunidad, el compromiso de estar enterado de qué pasa en las copropiedades y la responsabilidad de mantener de buena forma la vivienda que se ocupa, pero también el entorno que, de una u otra manera, forma parte de la inversión.
Por eso, en las siguientes páginas se destaca cómo está el mercado, la evolución de las ventas, el buen momento de ciudades como Barranquilla, Cali y Medellín, pero también todo lo que está más allá del negocio inmobiliario, como el cuidado y la atención de las normas de propiedad horizontal, los seguros adicionales que se pueden tomar para preservar el patrimonio, e incluso, las tendencias de decoración y diseño que se pueden poner al servicio de la nueva vivienda. Una demostración de que la compra mueve más subsectores de la economía.
Sección Vivienda EL TIEMPO