“Para el año 2030, las ciudades del mundo se clasificarán en nuevas y existentes, con definiciones muy claras de cómo las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) –como servicio público– ayudarán a sus habitantes en la vida diaria”.
Así lo prevé el arquitecto estadounidense Paul Doherty, fundador y director ejecutivo de The Digit Group, compañía que maneja en el mundo soluciones basadas en la nube para el entorno edificado.
Doherty estará en Bogotá el primero y el 2 de octubre en Construverde 2014, evento que impulsa el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) y en el que participará con una charla sobre las ciudades sostenibles en la era digital.
Para el directivo, “las TIC afectan las características físicas de las ciudades debido a la reimaginación de los lugares donde trabajamos, vivimos y jugamos”.
Un ejemplo de ello, en el contexto del lugar de trabajo, se ve en la manera en que los café-internet se han convertido en sitios comunes para hacer negocios; no solo para reuniones en persona sino como lugar para citas en línea, responder correos, navegar en la red o cumplir con tareas diarias.
"Estos oasis de internet inalámbrica de acceso público están cambiando los hábitos y el significado del espacio laboral para las personas, y también el tipo de oficina que un empleado requerirá en un entorno urbano”, explica el director de The Digit Group. Esto, por lo tanto, obliga a redefinir los espacios de las urbes y, en consecuencia, a acomodar y repensar los edificios públicos y sus ambientes.
Pero exige, además, rediseñar la vivienda urbana tradicional (tanto pública como privada), en la cual la atención se centró en el núcleo de la familia.
Para Doherty, “ahora, las soluciones apuntan a diferentes tipos de familias e individuos con estilos de vida distintos”.
En ese contexto –señala el directivo–, las tecnologías digitales están afectando directamente muchos aspectos del diseño, la construcción y la operación sostenible de las edificaciones y las ciudades en el mundo.
Ejemplos en EE. UU.
Para entender el tema, el empresario destaca el caso de San Francisco (EE. UU.), donde el desempeño de los edificios con la certificación estadounidense de construcción sostenible LEED se mide combinando varias herramientas y exigencias.
Por un lado, los dueños de los inmuebles quieren saber cuánto consume su inmueble y, por otro, la administración municipal utiliza mapas digitales que muestran la demanda de energía por edificio y analiza modelos en tercera dimensión de cada uno para contar con información integral de toda la ciudad.
Incluso –agrega Doherty– hay nuevas aplicaciones para construcciones y ciudades que ayudan en el cambio de comportamiento con un enfoque en la sostenibilidad.
Así sucede en Singapur, donde una de ellas le avisa al propietario de un vehículo el precio para entrar a la zona financiera de la ciudad ese día; también le dice los descuentos en el transporte público.
"De esa manera, el dueño del automóvil puede ajustar sus planes y decidir qué medio de transporte usa”, explica.
Esto significa trascender las cuatro paredes e incluir la infraestructura y el transporte eficiente (especialmente en los aeropuertos).
Y habrá que sumarle –según Doherty– distritos urbanos caminables, educación, atención médica de alta calidad y ciudadanos conectados con acceso directo a sus representantes en el gobierno.
"Solo así los cimientos para estas ciudades inteligentes será un hecho”, concluye el directivo.
Hay que construir ambientes sostenibles, no solo edificios
El director ejecutivo de The Digit Group les recomienda a las nuevas generaciones de diseñadores, arquitectos e ingenieros que no se dediquen simplemente a diseñar cosas sino a hacerlas. “Estos profesionales del mañana tendrán que construir cosas, no sólo edificios sostenibles, sino ambientes sostenibles, dentro y fuera de sus edificios”, explica el directivo.
“Por eso, la contextualización será clave para el éxito, así que prepárense para tomar ideas, conceptos y procesos globales con el fin de adaptarlos a su aplicación en Colombia”, sugiere. “Y para lograr esto hay que aprender tanto como puedan, entender cómo se hace el trabajo, experimentar muchos días en obra y en los sitios de los proyectos, y cuando sientan que tienen una buena comprensión de cómo el diseño, la ingeniería y la construcción funcionan como un ecosistema para lograr un entorno sostenible, empiecen a ‘romper cosas’. Y es que tener los conceptos básicos en su lugar permite repensar y atacar las ineficiencias en los procesos que muchos en la industria de la construcción consideran inamovibles o lograr cambios que se creen inalcanzables”, concluye.
Sección Vivienda EL TIEMPO