Octubre 2014 - La edición más reciente de la revista Carta financiera, de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) resalta que, aproximadamente, el precio promedio del metro en cuadrado de segunda en Colombia pasó de 608 dólares en el 2005 a 1.653 dólares en el 2013, aunque otros analistas advierten que la brecha se ha cerrado más y los valores no están muy lejos de los que tiene la oferta nueva.
El Índice de Precios de Vivienda Usada (IPVU) del Banco de la República, también señala que en el primer trimestre del 2014, el precio de la vivienda usada aumentó 5,58 por ciento respecto al mismo periodo del 2013. A pesar de estas cifras, Fabio Gómez, agente inmobiliario de AE Inmobiliaria Ltda., reitera que el mercado de la usada se ha beneficiado no solo por el alza en los precios de la vivienda nueva, sino por los cánones de arrendamiento que también han aumentado.
Gómez identifica otra tendencia para el caso de Bogotá, donde los inmuebles nuevos de interés social y de interés prioritario son los que más están moviendo la construcción y se están transando rápidamente. Además, está muy complicado adquirir bienes raíces de estrato cuatro para arriba lo que, en consecuencia, ha movido la oferta de segunda en estos segmentos.
Ángela Quinóñez, representante de Match Inmobiliario, agrega que en el rango de precios superiores a los 700 millones de pesos, la oferta usada no tiene muchos clientes.
Caso contrario es el de las viviendas con precios entre 200 y 500 millones de pesos, que se están demandando bastante.
En este entorno de valores de venta y tendencias, Hernán Darío Garnica, asesor comercial de Bancolombia, advierte que entre los beneficios que han encontrado los potenciales compradores de inmuebles de segunda están las facilidades que otorgan las entidades financieras.
De hecho, a pesar de que los bancos siguen moviendo más préstamos para la oferta residencial nueva: 60 por ciento contra 40 por ciento de los bienes raíces residenciales de segunda, el representante de Bancolombia destaca el repunte de estos últimos, pues hace un par de años casi el 80 por ciento de los créditos hipotecarios era para la compra de inmuebles nuevos.
Otro dato que traza tendencias para este mercado es que, de acuerdo con el Observatorio de Dinámicas del Territorio de la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá, el tiempo que toma vender un inmueble se ha reducido notoriamente desde el 2008.
El estudio resalta que, a finales del año pasado, vender una vivienda de estratos 3 y 4 tomó de cinco a seis meses, en promedio, mientras que para estratos 5 y 6 fue de siete.
Los valores agregados
Para los propietarios es importante que el inmueble ofrezca zonas comunes y de esparcimiento, salón comunal y parques infantiles, entre otros. Hay algunos conjuntos residenciales que ya tienen la ventaja de contar con servicios adicionales como piscinas, gimnasio y salones de juego, que algunos identifican como ‘club house’. Fabio Gómez, de AE Inmobiliaria, resalta que actualmente las personas buscan una propiedad que tenga por lo menos dos parqueaderos y que cuente con depósito.
Mejor que el inmueble no supere los diez años de construido
Ángela Quiñónez, agente de ventas de Match Inmobiliario, comenta que, en promedio, los clientes buscan propiedades que no superen los diez años de antigüedad. En caso de que alguna vivienda más vieja llame la atención, la recomendación es que se encuentre en buen estado y, por lo tanto, que no demande mayores arreglos, modificaciones o inversiones. “De hecho, al sumar esto muchas veces los gastos son mayores y, por lo tanto, resulta más económico comprar un inmueble para estrenar”, concluye Quiñónez.
Sección Vivienda EL TIEMPO / María Fernanda Sanabria