Febrero 2015- ‘Paisaje cultural vivo y productivo, Circasia’, así se identificó el concurso que destacó las propuestas de hábitat para este municipio y sus sectores aledaños.
La novena edición del concurso de hábitat ConvivE, que promueve la revista Escala, galardonó a varios arquitectos, entre ellos a un grupo de la Universidad de La Salle que ocupó el primer lugar.
Como sucede cada año, el certamen eligió una zona del país con el fin de atraer los esfuerzos académicos de las instituciones de educación superior para enfrentar los problemas habitacionales y en esta ocasión, a través del concurso identificado como ‘Paisaje cultural vivo y productivo, Circasia’, premió a quienes propusieron soluciones a las condiciones geográficas particulares del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano (PCCC).
El reto planteado –según voceros del concurso– fue la sostenibilidad del desarrollo regional, con énfasis en la reconciliación entre hombre y naturaleza, ciudad y campo, progreso y tradición, de acuerdo con las pautas del PCCC para ese municipio de Quindío.
Con la colaboración de Ana Milena Gutiérrez Rey, los estudiantes de La Salle Yuli Tatiana Ruíz Amézquita, Laura Sofía Villota Martínez, Santiago Luciano Beltrán Gómez, Felipe Pinilla Sánchez y Estefanía Vergara Vesga presentaron una propuesta replicable a otros municipios y departamentos que integran el PCCC.
Se trata de viviendas con el paisaje como protagonista, donde el diseño guarda las proporciones de la unidad habitacional y la composición y la distribución de las áreas.
Así mismo, la iniciativa está sustentada con una relación de costos de construcción que la hace viable, a lo que se le suma –según el jurado–, “el manejo exhaustivo de los detalles constructivos de una forma didáctica, que permite aprender del paisaje y de la arquitectura cada vez que se aprecia el proyecto”.
La Universidad de San Buenaventura, seccional Medellín, también estuvo en el lugar de los galardonados. Ganó el segundo premio, a través de una obra presentada por los estudiantes Ana Cristina Vélez, Oscar David Ruiz Loaiza, Jéfferson Gómez y Juan Esteban Zuleta.
Como en el primer caso, este trabajo maneja unidades de paisaje y propone tipologías de equipamiento comunitario para la educación y la convivencia, con espacios que responden a atención de desastres.
La vivienda urbana está representada en organizaciones vecinales densas que busca integrarse con las áreas de conservación ambiental de las microcuencas hídricas. "Además –anota el jurado–, le apuesta a la solidez de los espacios de la modulación de la vivienda rural”.
También recibieron reconocimiento por sus propuestas regionales, de urbanismo, y por los prototipos de vivienda, trabajos de las universidades del Valle, la Gran Colombia de Bogotá y La Salle, respectivamente.
Otra propuesta de la Gran Colombia de Bogotá obtuvo mención por plantear una proyección futura del paisaje cultural cafetero. La Universidad de San Buenaventura, seccional Medellín, también fue reconocida.
La Salle y La Tadeo fueron los terceros
La Universidad de La Salle también se llevó el tercer lugar. La propuesta de los estudiantes Cindy Milena Rodríguez Ruiz, Katherin Triana Urrego, Natalia Olaya Ordóñez y Esteban Quiñónez Bustos destaca los componentes de los paisajes. Además, urbanísticamente el proyecto es respetuoso con las microcuencas hídricas y plantea redes viales y de caminos.
La Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, con los estudiantes Guillermo Enrique Borrás Orozco, Cristhian Camilo Sánchez González, Daniel Arturo Miranda Mojica y Katerine Salgado Ramos, compartieron el tercer puesto. Bajo el concepto de comunidades del paisaje, el proyecto desarrolla una excelente cartográfica del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano (PCCC) y sus respectivas escalas en el departamento del Quindío y, específicamente, en el municipio de Circasia.
Según el jurado, “muestra el dominio geográfico de la expresión territorial y urbana integral de los centros poblados del lugar”. Además, “define estrategias muy claras de desarrollo logístico y acierta al evaluar la complejidad del lugar”. A pesar de lo anterior, la propuesta enfrenta los riesgos de los materiales e imaginarios de la vivienda cafetera, pero responde con soluciones para el desarrollo progresivo cuando crecen las familias.
Sección Vivienda EL TIEMPO