La capital colombiana ha sido la ciudad que mayor número de visitantes de otros países ha recibido en lo que lleva el 2012, con un 52,4 por ciento del total en el país. Informó el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, hasta el mes de septiembre, 617,225 personas
provenientes de diferentes latitudes visitaron Bogotá. Los extranjeros que más visitan Bogotá, son provenientes de Estados Unidos, Venezuela y Ecuador, convirtiéndola así en un destino ideal para el descanso y los negocios.
Un hotel de lujo en una construcción del siglo XVIII
Se trata del Hotel de la Opera, un espacio bellisimo en sus inicios se concibió como hostal de paso para viajeros europeos; sin embargo el exquisito lugar dió paso a un Hotel de lujo, único en la ciudad y rico en detalles.
El Hotel de la Opera cumple 15 años brindando la oportunidad de viajar en el tiempo hacia la Bogotá de antaño.
Esta aventura comenzó en septiembre de 1993 cuando sus actuales dueños, una pareja compuesta por un colombiano filósofo y periodista, dedicado por gusto y oficio a los vinos, a la gastronomía y a escribir en publicaciones italianas sobre turismo; y su esposa, una italiana historiadora del arte y restauradora, proveniente de una familia de tradición hotelera en Roma, al pasear por las calles de La Candelaria, descubrieron que la casa de fachada republicana cercana al Teatro Colón se encontraba para la venta.
Con la experiencia que tenían en administración de hoteles de pequeño formato en Italia, vieron en el lugar la vocación para un Boutique Hotel pequeño, de treinta a cuarenta habitaciones, con mucho encanto gracias por sus características espaciales, con una atención muy directa por parte los dueños y garantizando así un sabor casero dentro de una ubicación estratégica en la zona histórica de Santafé de Bogotá.
Historia y diseño de lujo
La casa construida en 1700 contó con una influencia de la moda francesa hacia 1900, donde se le fueron agregando algunos detalles de inspiración republicana. Surgieron los balcones con barandas de hierro forjado, los frisos y grandes rosetones en el techo. También aparecieron los baños en el interior de las habitaciones, enchapados con exquisitas cerámicas alemanas y francesas.
Posteriormente, en el año 1933, un arquitecto de apellido Vasseman desarrollo la intervención en el solar. Una ampliación de tres pisos para tres apartamentos, construida con tecnología y escala típicas de la arquitectura moderna, pero con una marcada inspiración republicana en la proporción de los vanos y detalles del trabajo en yesería de la fachada.
Así se recuperó la bellísima obra
El arquitecto Alvaro Barrera fue el encargado del proyecto de recuperación, investigó la historia concerniente a la casa, con el apoyo de la arquitecta Claudia Hernández, encargada de la construcción. El objetivo era acercar la casa a su estado original, manteniendo su estructura inicial, pero reciclándola y subdividiéndola en los espacios necesarios para el nuevo uso del Hotel.
El maestro Ramelli, quien se encargó del trabajo de yesería, elaboró moldes de todos los frisos, cornisas y rosetones, para reproducirlos idénticos a los existentes, con el sistema tradicional de yeso blanco y fique.
Los arquitectos seleccionaron materiales “criollos” que fueran acordes con la austeridad de los acabados de la casa colonial. Se destacan los colores minerales salmón y amarillo aplicados sobre el pañete, los cuales fueron descubiertos durante el proceso de investigación.
Varios talleres fueron montados para el proceso de restauración; los trabajos en yeso y la recuperación de la carpintería fueron elaborados directamente dentro de la obra. Puertas y ventanas se restauraron en su totalidad.
Un lugar perfecto para los que visitan Bogotá
La arquitectura y la comodidad son dignas de las costrucciones del centro de la ciudad. Las cómodas habitaciones, con techos de gran altura, conservan una agradable temperatura de 20 grados en su interior, gracias a los pisos de madera y al sistema general de calefacción.
La dotación fue importada de Italia. Su dueña intervino en la decoración con asesoría de Bussandri, una de las fábricas de muebles más reconocidas de Italia ubicada en Bassano del Grappa, y con el apoyo del centro de decoración y lencería Cesari, situado en Roma en la Vía del Babbuino.
En el segundo piso de la casa colonial se conservó un pequeño oratorio con un pequeño altar probablemente elaborado por Ramelli y con una pintura mural simulando piedra sobre la cubierta en bóveda.
Razones de peso
- Desde las habitaciones del área colonial se contemplan las calles adoquinadas que el Hotel de la Ópera comparte con prestigiosas instituciones nacionales: el Palacio de San Carlos, el Teatro Colón y el Museo de Arte Colonial.
- Disfrute de la exquisita gastronomía mediterranea en el restaurante La Scala, bajo la luz acogedora de su arquitectura republicana.
- Desde El Mirador podrá gozar de cocina regional, frente a la vista interminable de los tejados coloniales y de las cúpulas de la Iglesia de San Ignaci.
- El Hotel de la Ópera cuenta con 42 suites decoradas con finos muebles de fabricación italiana, calefacción central, Wi-FI, TV cable, cajillas de seguridad y todo el comfort de la mejor tradición hotelera cinco estrellas de Bogotá.
- Desde el ultimo piso – el punto mas alto del barrio La Candelaria - se ubican 15 suites en estilo Deco y una terraza Lounge con vistas a la Plaza de Bolívar y el Santuario de Moserrate.
- En el SPA Thermae dotado de baño turco, sauna, sala de masajes y estética, gimnasio y piscina con calefacción se ofrecen los más novedosos planes de relajación y bienestar físico.
Fuente: Hotel de la Opera