Facultades de arquitectura de Medellín y el Valle se llevaron el segundo y el tercer puesto, entre 63 propuestas.
Se entregaron los premios del concurso internacional Convive VII, que reconoció las propuestas arquitectónicas y de hábitat que aportan al objetivo de contrarrestar el cambio climático, mejorar y readecuar las viviendas en los frentes marítimos de Buenaventura.
Vale recordar que en otras oportunidades este evento ha impulsado iniciativas similares en La Mojana (Sucre) y en Uribia (Guajira), entre otras regiones colombianas, con la participación de representantes de las facultades de arquitectura de universidades de Ecuador, Venezuela, México, Panamá y Colombia.
Según el arquitecto e impulsor del concurso, David Serna, "las 63 propuestas presentadas este año por 35 universidades entendieron las características culturales y sociales de las comunidades de bajamar y cada proyecto, a su manera, buscó solucionar de forma adecuada las viviendas y la estructura urbana para generar cambios sociales".
En esta ocasión, el primer puesto fue para la facultad de Ciencias del Hábitat de la universidad de La Salle de Bogotá, con el proyecto Paisajes permeables, que tras analizar la situación actual de la isla Cascajal propone viviendas económicas, en espacios adecuados, fuertes y resistentes al clima.
El trabajo estuvo a cargo de los estudiantes Angie Rodríguez, Melissa Betancourt Zabala, Angie Carolina León Silva, Frank Aguirre Salamanca, Sebastián Díaz Reverón, Laura Hernández y Francy Viviana Ávila Castañeda, bajo el liderazgo del profesor y arquitecto, Carlos Vanegas.
Más ganadores
El segundo premio fue para la universidad San Buenaventura de Medellín, que presentó un trabajo de los estudiantes Sebastián González, Sara Cristina París, Juan David Lozano, William Quiñones, Diana Cardona Figueroa e Isabel Cristina Marulanda. El grupo fue guiado por el docente Diego Alberto Montoya Camacho. Según la organización de Convive VII, el proyecto se destaca por el uso del barco para los equipamientos y el espacio público.
"A pesar de proponer una estructura completamente nueva para el área de bajamar, lo hace como una reinterpretación del tejido existente, a través de estructuras que mitigan el riesgo y que podrían ser utilizadas como malecón y reguladoras del crecimiento de la isla", explicó Serna.
La universidad del Valle cierra el cuadro de ganadores, con una iniciativa que consolida lo existente a partir de mínimas intervenciones.
Sin embargo, llama la atención el interés por el espacio público y su integración al frente marítimo, a lo que se suma la mitigación del riesgo a través de la regeneración del manglar, con actividades productivas y un cuidad especial por las especies nativas.
Los estudiantes Gabriel Romero Villota y Ángela María González fueron cabezas de esta obra que orientó el profesor Pablo Buitrago.
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